Las escuelas Waldorf educan en su totalidad al ser humano: su cabeza, su corazón y sus manos.
En las escuelas Waldorf se guarda un espacio para las artes, ya que, las artes y las actividades prácticas desempeñan un rol esencial en el proceso educativo en todos los grados. No son consideradas como actividades secundarias, sino como elementos fundamentales para el crecimiento y el desarrollo.
La educación Waldorf no concibe al ser humano sólo como un cerebro, sino como un ser que tiene sentimientos además de intelecto. Es allí donde las artes y las actividades prácticas hacen su mayor contribuciñon, ejercitando no sólo el corazón y la mano sino también de manera bien real, el cerebro.
Los niños que han trabajado a lo largo de su educación con el color y la forma, con el tono, la música, la actuación dramática, el lenguaje, con la arcilla, la madera, la cera, la acuarela, la lana, con la tierra y las plantas, no sólo han trabajado creativamente activando, clarificando y fortaleciendo sus emociones, sino que han puesto en práctica su pensamiento y su sentimiento y ejercitando su voluntad.


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Pedagogía Reciclada